
El masaje descontracturante es una técnica terapéutica que tiene como objetivo principal aliviar la tensión muscular profunda y reducir las contracturas. Estas contracturas se producen cuando el músculo permanece en un estado de tensión excesiva y sostenida, lo que puede generar dolor, rigidez, molestias persistentes y limitación en los movimientos.
A través de maniobras específicas, el masaje descontracturante trabaja sobre las zonas más afectadas del cuerpo, ayudando a relajar los músculos, liberar tensiones acumuladas y devolverles su elasticidad natural. Para ello, se utilizan técnicas como presión profunda, fricción localizada y estiramientos controlados, que favorecen la liberación de nudos musculares y la correcta oxigenación de los tejidos.
Entre sus principales beneficios se destacan la mejora de la circulación sanguínea y linfática, la disminución del dolor y la inflamación, el aumento de la flexibilidad y la movilidad, y una notable reducción del estrés y la ansiedad. Además, contribuye a generar una sensación general de alivio, relajación y bienestar físico y emocional.
Este tipo de masaje es especialmente recomendado para personas que padecen dolores musculares crónicos, contracturas frecuentes, tensión muscular por malas posturas o sobrecarga, lesiones deportivas, o para quienes atraviesan períodos de estrés y tensión emocional. También resulta ideal como complemento en procesos de recuperación y cuidado corporal.