Sobre luz de marfil image
Mi nombre es María Cecilia Romano y mi camino en las terapias holísticas comenzó hace varios años, en un momento de profunda transformación personal.
Venía atravesando una crisis emocional, con el amor propio muy lastimado, y llevaba ya un tiempo en terapia psicológica. Si bien ese proceso me estaba ayudando, sentía claramente que necesitaba algo más: una herramienta que me permitiera sanar a un nivel más profundo.
Fue a través de una amiga que llegué al Reiki, de la mano de mi gran maestra Marina Rabino. Al principio comencé recibiendo sesiones como complemento de la terapia que realizaba en ese momento. Recuerdo con total claridad la primera sesión: al salir sentí una paz tan profunda, una tranquilidad tan real, que supe que algo importante había comenzado.
Esa sensación fue tan transformadora que empecé a recibir Reiki cada quince días. Con el tiempo, los cambios se hicieron evidentes: las angustias comenzaron a disiparse, mi carácter se suavizó, aprendí a pausar, a observarme, a no reaccionar desde el enojo. El Reiki trajo paz a mi vida y me enseñó a transitarla con mayor conciencia y serenidad.
Luego de un tiempo, casi de manera espontánea, apareció en mí una pregunta clara: ¿y si pudiera aprender Reiki para mí y para otros? Había experimentado en carne propia el poder sanador de esta energía y el deseo de ayudar a otros comenzó a tomar forma. Consulté con mi maestra —quien también dictaba los talleres— y así inició mi camino de formación.
Hablar de Reiki es hablar de autoconocimiento. Es un camino de introspección profunda, de encuentro con nuestras luces y nuestras sombras, con los enojos, las angustias y todas aquellas emociones que muchas veces nos bloquean e impiden crecer. Reiki me abrió las puertas a un nuevo mundo.
Realicé todos los niveles y luego la Maestría en Reiki, un proceso profundamente transformador. Quienes recorren este camino saben que la Maestría implica un verdadero giro de 180° en la vida: mucho trabajo interno, una gran movilización energética y una profunda revisión personal. Yo la transité durante un año completo, entendiendo —como me enseñó mi maestra— que para enseñar Reiki con amor, respeto y conciencia, primero hay que vivirlo y encarnarlo.
Con el tiempo llegó a mí Reiki Karuna, una forma distinta de trabajar la misma energía, y continué formándome en diversas disciplinas. Cada curso, cada aprendizaje, fue sumando una gota más a este inmenso océano de autoconocimiento que siento que es infinito y que siempre nos invita a seguir creciendo.
Así nació LUZ DE MARFIL, mi espacio, un lugar creado desde el amor y la experiencia, donde hoy brindo sesiones de Reiki, limpiezas energéticas, y también enseño esta terapia tan profundamente sanadora.
Además, soy Maestra de Reiki Usui y Karuna, realizo Reflexología, Limpiezas Energéticas y Lectura de Tarot Evolutivo, siempre abordado desde el crecimiento personal y el autoconocimiento.
Con el paso del tiempo y la continuidad en mi propio trabajo interno, llegó a mi vida Humano Puente, una mirada que vino a integrar y dar sentido biológico y emocional a aquello que intuitivamente ya sentía. Me formé y realicé los cursos necesarios para dedicarme hoy a ser Consultora en Bioexistencia Consciente, acompañando a las personas a descubrir el origen emocional de sus conflictos y a reconectar con su verdadero potencial.
Hoy mi propósito es ser un puente entre tu presente y una vida más plena, consciente y amorosa, acompañándote desde distintas herramientas terapéuticas, siempre con respeto, compromiso y conciencia.
Abrazo,
M. Cecilia Romano