
Rei significa energía universal y Ki es la energía vital que habita y rodea nuestros cuerpos. Esta energía está presente en todo lo que existe y fluye constantemente. Cuando ese flujo se bloquea o se debilita, comienzan a manifestarse desequilibrios físicos, emocionales y mentales.
El Reiki es una terapia energética natural que armoniza y equilibra el flujo del Ki, activando los procesos de autosanación del cuerpo y promoviendo bienestar integral.
Las sesiones de Reiki aportan beneficios a nivel físico, emocional, mental y energético. Entre ellos:
Alivio de dolores de cabeza y migrañas.
Mejora de trastornos digestivos.
Acompañamiento en casos de artrosis, pinzamientos y dolores musculares.
Disminución del estrés, la ansiedad y estados depresivos.
Liberación de bloqueos energéticos y emociones reprimidas.
Aumento de la energía vital.
Fortalecimiento de la autoestima.
Estimulación del sistema inmunológico.
Acompañamiento en procesos de infecciones e inflamaciones.
Limpieza del organismo y la mente de toxinas energéticas y emocionales.
Mejora de la calidad del sueño y alivio del insomnio.
A mediano plazo, las sesiones de Reiki pueden ayudar a aliviar síntomas persistentes como dolores crónicos, presión alta, mareos, agresividad, nerviosismo e insomnio.
A largo plazo, el Reiki trabaja sobre la causa profunda de los desequilibrios, que en muchos casos tienen un origen emocional, favoreciendo procesos de sanación más duraderos y conscientes.
El Reiki ayuda a liberar emociones que, cuando se reprimen, pueden enfermarnos: miedos, pensamientos negativos, angustias y tensiones acumuladas.
Es importante aclarar que el Reiki es una terapia complementaria: no reemplaza tratamientos médicos ni psicológicos, pero los acompaña y potencia, aportando equilibrio emocional y, como consecuencia, bienestar físico.
Una sesión de Reiki limpia, destraba, sana y armoniza tus centros energéticos, permitiendo que tu Ki vuelva a fluir de manera natural.
La sesión tiene una duración aproximada de 45 minutos a 1 hora. Se realiza con la persona recostada en una camilla, vestida y descalza, en un ambiente cálido y cuidado.
Durante la sesión se utiliza música suave y aromas (incienso o esencias naturales) para facilitar la relajación profunda.
El terapeuta coloca sus manos suavemente sobre distintas zonas del cuerpo y la energía Reiki comienza a fluir, actuando allí donde más se necesita.
Durante el tratamiento pueden experimentarse diferentes sensaciones:
Paz y relajación profunda.
Sensación de calor, frío u hormigueo.
Emociones que emergen para ser liberadas.
Sueño profundo.
Algunas personas no perciben sensaciones físicas específicas, pero la energía Reiki actúa igualmente, ya que su efecto no depende de lo que se sienta conscientemente.
Las sesiones son individuales y pueden realizarse con la frecuencia que cada persona necesite o desee.
Una sesión de Reiki eleva tu energía, mejora tu estado de ánimo y te brinda una mirada más amorosa y positiva sobre la vida, ayudando a que las situaciones estresantes se vivan con mayor calma y claridad.
✨ Al finalizar la sesión, tendrás la posibilidad de elegir un oráculo, para recibir un mensaje que acompañe e integre el proceso vivido.